//
estás leyendo...
Análisis crítico del derecho, Interdisciplinariedad

El falso dilema de la reforma al binominal y la necesidad de revitalizar el Derecho Parlamentario

Por Alberto Coddou Mc Manus

Los intentos formales por reformar el tan criticado sistema binominal van en 20. Entre los argumentos para seguir defendiéndolo, se cuentan que es un sistema proporcional, que tiende hacia el centro político, y que otorga estabilidad al orden político. Sin embargo, uno de los argumentos se relaciona estrechamente con el rol que compete al Congreso. He escuchado el siguiente argumento de quienes, reconociendo las críticas al sistema binominal, se oponen a reformarlo: “Mientras no nos pongamos de acuerdo en el diseño concreto de la alternativa que reemplazará al sistema binominal, debemos apoyar a este último, que tanta estabilidad ha dado a este país”. En una de las últimas discusiones sobre el tema en el Senado, Ena Von Baer reprodujo el argumento: “Algunos senadores dicen que quieren cambiar el binominal… les digo okay, pero debemos sustituirlo por algo… ¿cuál es la alternativa?”.
Me propongo rebatir esta infundada afirmación y plantear la necesidad de revitalizar los fundamentos de una disciplina un tanto olvidada: el Derecho Parlamentario.
En política, nunca hay un consenso unánime sobre el diseño de las instituciones con anterioridad al debate legislativo. Si así se requiriera, la inactividad legislativa acarrearía costos tremendos a la vida en comunidad, además de cuestionar el sentido de tener un Congreso que delibere no sólo acerca de los diseños institucionales concretos, sino acerca de los valores y principios que congregan a una comunidad. En parte, los problemas del debate legislativo en Chile se explican por la casi nula influencia del Congreso en el diseño de los aspectos fundamentales de los proyectos de ley que finalmente llegan a puerto. En efecto, y de acuerdo a los datos proporcionados por el Observatorio Parlamentario (2006-2012), de las leyes aprobadas anualmente, entre un 30% y un 10%, con algunas variaciones en determinados años, corresponden a mociones parlamentarias. Si uno revisa el contenido de aquellas mociones, casi todas están enfocadas en aumentos de penas, pequeñas modificaciones a leyes sectoriales, leyes que permiten el ajuste de una reforma gradual con los tiempos necesarios para implementar una política pública, y suma y sigue. En cambio, casi todos los proyectos de ley “relevantes” que llegan a puerto vienen “cocinados” desde las oficinas de los organismos sectoriales del Poder Ejecutivo, una vez que hayan pasado el filtro de la SEGPRES. Quizás eso explique que en la historia de Chile que nos aprendimos para la PAA/PSU, memorizamos las leyes de cada presidente para explicar qué es lo que cada gobierno aportó al país.
Sin embargo, vista de una manera más adecuada, la actividad legislativa representa un foro en el que, respetándose las diferencias de opinión, se van articulando ideas generales con diseños concretos, explicitándose las bases de los desacuerdos, distinguiendo los acuerdos generales de las desaveniencias particulares, etc.. Por ello, el Derecho Parlamentario cuenta con los debates en sala o en comisión; con quórums que permiten el avance por etapas; con el acuerdo sobre la idea de legislar y la votación por artículo; con la diferencia entre el respeto por las ideas matrices y la votación de indicaciones; con la posibilidad de dividir la votación de un mismo artículo para buscar acuerdos y zanjar los puntos de discordia; con las comisiones mixtas, además de las comisiones ordinarias, etc.
En otras palabras, el argumento que me propongo rebatir aquí plantea el falso dilema de tener que diseñar enteramente el nuevo sistema de manera previa al debate legislativo, o apoyar irrestrictamente al pobre mecanismo de elección parlamentaria con que contamos. Personalmente, creo que es absurdo exigirles a las coaliciones políticas que se pongan de acuerdo antes de consensuar la idea general de legislar sobre una materia. La política parlamentaria se hace adentro del Congreso, y no afuera, como parecieran pretenderlo Piñera o Libertad y Desarrollo. Es justamente este último tipo de planteamientos lo que tiene con tan baja reputación a nuestras legislaturas.
Todo lo dicho anteriormente se relaciona con la necesidad de dar vida una disciplina extrañamente olvidada por la teoría del derecho y deliberadamente omitida por las facultades de Derecho: el Derecho Parlamentario (de todos modos, se que José Antonio Viera-Gallo, junto a nuestra queridísima Valeria Lubbert, impartieron un curso así en la Universidad de Chile). A pesar de que las reglas sobre la deliberación democrática, es decir, las que guían, orientan y pautean la discusión legislativa, se ven en los cursos de Derecho Constitucional Orgánico, o en los ramos introductorios sobre las Fuentes del Derecho, nunca nos tomamos el tiempo para estudiar con detenimiento los fundamentos de esta disciplina, los principios que debieran mejorar los criterios interpretativos de esas reglas, o las maneras de solucionar los conflictos normativos entre ellas.
Con este intento por revitalizar el Derecho Parlamentario, debemos superar un retraso filosófico importante, pues no hay algo así como un modelo de legislatura ideal o tipo, tal como existe un juez Hércules que permite la reflexión sobre la corrección de la actividad de adjudicación. Como señalara Waldron en The Dignity of Legislation, “en la teoría del derecho, no hay nada acerca de las legislaturas o de la legislación que sea remotamente comparable con la discusión acerca de la decisión judicial”. Peor aún, la actividad legislativa se presenta al imaginario colectivo moderno como mera transacción de intereses, negociación de posiciones y pago de favores o beneficios, antes que como un modo de adopción de decisiones basadas en el diálogo sincero.
En otras palabras, nos hemos preocupado en exceso del Derecho legislado, pero poco acerca de cómo generar democráticamente Derecho a través de la discusión legislativa.

Comentarios

3 comentarios en “El falso dilema de la reforma al binominal y la necesidad de revitalizar el Derecho Parlamentario

  1. Coicido en que el lugar para legislar y dar forma a las leyes es el Parlamento y se debe abandonar la práctica permanente de ingresar los textos previamente negociados por el ejecutivo hasta en sus últimos detalles y sin dar lugar a un debate enriquecedor en sede legislativa. Siendo esto así y si se quiere propiciar el debate parlamentario y su contribución en la arquitectura legislativa, lo más acertado y proactivo sería defender el cambio de régimen político e instaturar un auténtico Parlamento, que reemplace a nuestro desprestigiado Congreso Nacional.

    Respecto del sistema electoral, habría que aclarar que el binominal no cabe dentro de la clasificación de sistemas electorales de las democracias representativas, los que son proporcionales o mayoritario. El binominal no es ni lo uno ni lo otro, sino minoritario, toda vez que subrepresenta a la mayoría y sobrerepresenta a la segunda fuerza, provocando así un falso empate de fuerzas que conlleva el poder de veto de la minoría sobre la mayoría.

    La senadora designada Ena von Baer, a propósito, ha calificado reiteradamente al binominal como un sistema electoral “proporcional muy mayoritario”, lo que carece de todo sentido que no sea el de un oxímoron, equivalente a hablar de una monarquía muy republicana o un infierno celestial.

    Publicado por Rafael Cárdenas | 4 de mayo de 2013, 8:31 AM
  2. Buena columna Tito, todo esfuerzo por dignificar el alicaido parlamento debe ser bienvenido. Pero hay un punto en que tu argumento podria considerase contradictorio. Si entiendo bien, intentas refutar la idea segun la cual seria necesario tener clara la alternativa al binominal antes de empezar a discutir sobre sus modificaciones en el parlamento. En ese caso entonces, el fundamento de tu argumento no puede ser que el parlamento es “un foro en el que (…) se van articulando ideas generales con diseños concretos”. Precisamente porque esa maquinaria de reglas entra en funcionamiento con mociones o mensajes, su funcionamiento no puede desvincularse de “una alternativa concreta” al binominal. La alternativa concreta al binominal debe estar representada, de hecho, por el proyecto de ley que se discute. Aqui tu tambien te estas olvidando de una parte del viejo y bueno derecho parlamentario: el legislativo no solo esta para discutir, sino tambien para decidir acerca de un proyecto de ley. Entonces a la pregunta de von Baer (Cual es la alternativa?) no habria que responderle que no entiende lo que es un parlamento (por que habria de entenderlo si fue designada), sino simplemente: “no sea tonta segnora: la alternativa esta ahi mismo en el papel que se somete a discusion y votacion!”

    Publicado por Diego Pardo | 15 de mayo de 2013, 10:08 AM
  3. Qué buena columna Alberto. Recuerdo que yo escribí mi tesis de pregrado sobre aquel problema, pero con referencia a la iniciativa exclusiva del Pdte. Sostuve que la iniciativa exclusiva fue progresivamente privando al parlamento de su capacidad no sólo deliberativa, sino que también legislativa (al restringirse su potestad legislativa se dejó sin ámbito de acción al Congreso). Por otra parte, durante los Gobiernos de la Concertación el ámbito de desenvolvimiento del Parlamento, en la práctica, se menguó aún más pues Hacienda pasó a tener un rol fundamental, relegando nuestro Congreso a ser un mero órgano que ratifica la legislación monocrática, no-deliberativa y tecnocrática del Pdte. Ademàs, ello generó esta idea de la democracia “consociativa”, altamente elitista, fundada en el acuerdo previo, que impide que la legislación adquiera mayor legitimidad y, como decía Nino, carece del valor epistémico suficiente que provee las virtudes de la deliberación.
    Ojalá se logre más conciencia por revitalizar el derecho constitucional orgánico (enseñado de buena manera y con compromiso) y en particular el parlamentario.
    Excelente aporte.
    Abrazo,
    E.

    Publicado por Eduardo A. Chia | 13 de julio de 2013, 5:45 PM

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Síguenos en Twitter

A %d blogueros les gusta esto: